Riñones a las brasas, parrilla, barbacoa




Riñones a las brasas, parrilla, barbacoa
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Al comprarlos fijarse principalmente que sean de color brillante, que no estén quemados por el frío por una mala conservación y que no tengan olor a amoníaco. De poder elegir, conviene comprar riñones de animales jóvenes ya que tienen un sabor más suave que los otros.
Si al comprarlos no están limpios primero se procede a retirarles los tejidos elásticos y gomosos. Se corta con una tijera la parte interior para retirar la grasa y los terminales de los conductos urinarios. Se lavan bien y se dejan un rato en vinagre para luego enjuagarlos nuevamente.

Se aconsejan cortarlos en bifes finos y ponerlos en la parrilla calentada previamente con brasa fuerte.

En pocos minutos comienzan a curvarse y es el momento justo en que se dan vuelta y se sazonan con lo que tengamos preparado a nuestro gusto.

En pocos minutos ya están prontos para servir.
En ese momento volvemos a repasar con el mojo.

Los riñones llevan poco tiempo de cocimiento y si los pasamos de cocción es seguro que quedarán duros y secos.

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